El culto israelí al victimismo

Publicado: 17 junio, 2010 en Otros...
 
¿Soldados descalzos en alta mar?
El culto israelí al victimismo
 

¿Por qué los israelíes están tan indignados por el escándalo internacional que ha generado el mortífero ataque que su país llevó a cabo la semana pasada contra una flotilla de buques civiles de ayuda a Gaza?

Los israelíes no han respondido de ninguna de las maneras que podíamos esperar. Ha habido muy poco trabajo de introspección acerca de la moralidad —ni que decir tiene de la legalidad— del hecho de que los soldados israelíes invadieran buques en aguas internacionales y mataran a civiles. En general, los israelíes no han tenido ningún interés en formular preguntas comprometidas a sus dirigentes políticos y militares sobre las razones por las que manejaron el asunto de forma tan desastrosa. Y apenas unos pocos comentaristas parecen preocupados por las nefasta consecuencias diplomáticas del incidente.

En lugar de eso, los israelíes están enfrascados en un debate kafkiano en el que el ataque militar contra los barcos civiles se describe como “acto de legítima defensa”, como lo llamó el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, mientras que el asesinato de nueve activistas humanitarios se transforma en un intento de “linchamiento de nuestros soldados” por parte de terroristas.

Benny Begin, un ministro del gobierno cuyo famoso padre, Menachem, llegó a ocupar el cargo de Primer Ministro israelí después de haber sido lo que hoy llamaríamos “un terrorista”, como líder que fue de la milicia Irgun, dijo a BBC World TV que los comandos israelíes habían sido brutalmente atacados después de que llegaran [a los barcos] “prácticamente descalzos”. Por su parte Ynet, el más popular sitio web israelí de noticias, informó de que los comandos habían sufrido “una emboscada”.

Este extraño discurso sólo se puede descifrar si comprendemos los dos temas, aparentemente contradictorios, que han acabado dominando el paisaje emocional de Israel. El primero es la creencia visceral de que Israel existe para realizar el poder judío; y el segundo es el sentimiento igualmente fuerte de que Israel encarna la experiencia colectiva del pueblo judío como víctima eterna de la historia.

A los propios israelíes no les pasa completamente desapercibido este paradójico estado mental, y a veces se refieren a él como “el síndrome de dispara y llora”.

Esa es la razón, por ejemplo, por la que la mayoría de los israelíes piensa que su ejército es “el más moral del mundo”. La figura del “soldado como víctima” ha recibido una formulación dramática en el caso de Gilad Shalit, el “inocente” soldado retenido por Hamás desde hace cuatro años que, en el momento en que fue capturado, estaba implementando la ilegal ocupación israelí de Gaza.

Un comentario del periódico israelí Haaretz resumió los sentimientos de los israelíes tras el episodio de la flotilla como “la impotencia de una pobre víctima solitaria enfrentada a la furia de una horda resuelta a lincharla y que siente que está viviendo sus últimos momentos”. Esta “psicosis”, como la denominó el articulista, no tiene nada de sorprendente: es simplemente consecuencia del sacrosanto lugar que ocupa el Holocausto en el sistema educativo israelí.

Para la mayoría de los israelíes la lección del Holocausto no es una lección de carácter universal susceptible de servirles de inspiración para oponerse al racismo, a dictadores fanáticos, a la rufianesca mentalidad de rebaño que puede apoderarse con excesiva rapidez de cualquier país, o ni siquiera al genocidio patrocinado por el Estado.

En lugar de eso, a los israelíes se les ha enseñado a extraer del Holocausto un mensaje diferente: que el mundo está plagado de un odio antijudío único e inerradicable, y que la única salvación para el pueblo judío reside en la creación de un Estado superpotencia judío que no rinda cuentas a nadie. Para decirlo sin ambages, el lema de Israel es este: sólo el poder judío puede impedir que existan víctimas judías.

Por eso Israel se hizo con armamento nuclear lo más rápido que pudo, y por eso ahora hace todo lo posible para impedir que ningún Estado de la región ponga fin a su monopolio nuclear. Ésa es también la razón por la que la única persona que ha alertado al mundo sobre el programa nuclear israelí, Mordechai Vanunu, siga siendo un paria 24 años después de haber cometido su “delito”. Seis años después de haber sido excarcelado para a continuación dejarlo sujeto a una especie de régimen de arresto domiciliario, el acoso al que Vanunu es sometido por las autoridades israelíes —lo volvieron a encarcelar el mes pasado por haber hablado con extranjeros— no ha despertado absolutamente ningún interés ni simpatía en Israel.

Si el abuso constante al que se somete a Vanunu pone de relieve el opresivo anhelo israelí por el poder judío, el sentido de superioridad moral de los israelíes en el caso del ataque de su marina contra la flotilla de Gaza revela la otra cara de su psicosis.

Las coléricas manifestaciones que han barrido Israel contra las denuncias internacionales, los llamamientos hechos para revocar la ciudadanía —o, peor aún, para ejecutar— por traición a la parlamentaria árabe israelí que iba a bordo de la flotilla, y el incesante reciclaje que los medios de comunicación israelíes están haciendo de los testimonios de los soldados explicando cómo fueron “acosados” por los activistas, son prueba de la desesperada necesidad de los israelíes de justificar cualquier injusticia o atrocidad mientras se aferran a la ilusión de ser las víctimas.

Las lecciones extraídas de este episodio —igual que las lecciones que los israelíes extrajeron del informe Goldstone del año pasado sobre los crímenes de guerra cometidos durante el ataque de Israel a Gaza, o de las críticas internacionales por la masiva potencia de fuego desatada anteriormente contra el Líbano— son siempre las mismas: el mundo nos odia y estamos solos.

Si el enfrentamiento con los activistas de la flotilla ha demostrado a los israelíes que los pasajeros sin armas eran realmente terroristas, el rechazo del mundo a permanecer callado ha confirmado lo que los israelíes ya sabían: que todos los no judíos son en el fondo antisemitas.

Por contra, la lección que debemos extraer el resto de nosotros de la mortífera incursión del comando israelí es que el mundo ya no puede permitirse el lujo de consentir tales delirios.

Autor: Jonathan Cook
Fuentes: www.counterpunch.org // www.rebelion.org

El Estado detuvo, clausuró y…


La sentencia firmada por Javier Gómez
Bermúdez pretende ser un contundente tirón de orejas para las
acusaciones populares que han sustentado el caso, pero en realidad
debiera ser un correctivo contra las formas de actuar del Estado y de la
propia Audiencia Nacional, que fueron quienes llevaron a cabo la
operación contra «Euskaldunon Egunkaria» y otras muchas con los mismos
métodos.

 

La sentencia que felizmente absuelve a los
encausados por el cierre de «Euskaldunon Egunkaria» carga contra las
acusaciones populares -en este caso la Asociación de Víctimas del Terrorismo y Dignidad y Justicia– por la «artificiosidad de la hipótesis
acusatoria» y porque «han invertido el proceso inductivo. Primero se ha
decidido cuál es la conclusión, de la que se predica, sin base, que es
indiscutible, luego se buscan las señales, vestigios o indicios y, por
último se rechaza cualquier sentido o explicación de éstos que no apoye
la conclusión».

A la vista está, y perdónese el juego de palabras, que la acusación
contra las acusaciones es muy grave. De hecho, son las que han mantenido
este proceso durante los últimos años, dilatándolo hasta la vista oral
con todos los costes económicos y personales que ello conlleva. Y, sin
embargo, el tribunal presidido por Javier Gómez Bermúdez no incluye en
la sentencia ningún reproche explícito a su actitud. Ni siquiera les
impone una parte de las costas de un juicio que sólo por su culpa se ha
acabado llevando a cabo.

Esta laxitud, impropia en un juez al que se ha visto en otras
ocasiones ser verbalmente muy severo con los objetivos de sus
reprimendas, sólo tiene la explicación de que en esta ocasión a Gómez
Bermúdez le embarga un cierto sentimiento de culpa. Sabe que no es la
primera vez que la Audiencia Nacional «ha invertido el proceso
inductivo» dando lugar a condenas muy graves. Y sabe, sobre todo, que no
fueron la AVT o Dignidad y Justicia quienes mandaron a cientos de
guardias civiles a cerrar «Euskaldunon Egunkaria» y a detener e
incomunicar a quienes consideraban sus responsables.

Fue el Estado quien encabezó
aquella operación que ahora, siete años después, es considerada no
ajustada a las leyes.
Fue un juez, Juan del Olmo, quien dictó
las órdenes de detención y clausura del diario a la Guardia Civil con un
auto en el que aseguraba que «`Egunkaria’ ha sido creada, financiada y
dirigida por ETA, teniendo su lugar en las estructuras de la banda y
unos enlaces determina- dos para recibir las directrices de la misma y
poder remitir información».

Fue una fiscal, Olga Sánchez, la que después de los interrogatorios,
pidió el encarcelamiento de la mayoría de los detenidos.

Fue un ministro de Justicia, José María Michavila, el que dijo que
quedaba demostrado que el diario «es un instrumento de la acción
terrorista», y otro de Interior, Ángel Acebes, el que añadió que la
operación era «en defensa de la cultura vasca, de su pensamiento y de la
expresión de su lengua en libertad». El jefe de ambos y presidente del
Gobierno, José María Aznar, ensalzó su labor porque la lucha contra ETA
-dijo- no debe hacer distinciones entre «las banderas de conveniencia
que pueda utilizar la banda terrorista».

Es más, hubo también una asociación de jueces, la Asociación Profesional de la Magistratura, que alabó el trabajo de su colega Del
Olmo asegurando que «goza de todas las presunciones legales de acierto
que establece nuestra legislación. No hay ningún hecho que indique
ningún tipo de error o de ilegalidad, sino todo lo contrario».

Y después, cuando iba a cumplirse un año de todas aquellas cosas que
la Audiencia Nacional dice ahora que eran «hipótesis artificiosas», la
fiscal Olga Sánchez volvió a pedir la prórroga durante otros seis meses
de la clausura de «Egunkaria». Luego el juez, Juan del Olmo, insistió en
mantener en prisión incondicional al consejero delegado, Iñaki Uria,
dejando por escrito que «es la ‘clave’ del arco incriminatorio, por
cuanto se aventura como eje de intervención directo y efectivo de la
organización terrorista ETA en el denominado ‘proyecto Egunkaria’».

Por tanto, si en este largo proceso
ha habido un montaje artificioso las culpas exceden claramente de las
acusaciones populares.
Alguien podría preguntarse si pueden los
aparatos del Estado caer tan bajo como para fabricar por intereses
políticos un caso delictivo allí donde no lo hay.

 

Se trata, ciertamente, de una acusación muy grave y, por lo tanto,
hay que ir con tiento para darle una respuesta. Conviene recurrir a
voces autorizadas, y por tales habrán de tomarse, sin duda, las de un ex
vicepresidente del Gobierno español y la de quien fuera su ministro
de Interior.

Ayer mismo le preguntaron a Jaime Mayor Oreja si ve posible que, como
afirma Francisco Álvarez Cascos, haya policías que estén
preconstituyendo o falsificando pruebas en el sumario Gürtel. Su
respuesta fue tajante: «Es perfectamente posible. Evidentemente, si lo
dice el señor Álvarez Cascos, sus razones tendrá». Por lo tanto, si
puede haber policías haciendo esas cosas en un caso de corrupción y
disputa entre partidos, ¿qué cabe pensar que ocurrirá en los asuntos de
Estado contra un enemigo común?

Lo que resulta llamativo es que
después de siete años y de todo lo visto y oído, haya responsables
políticos, institucionales y judiciales que digan que la sentencia de
ayer demuestra que «la Justicia en España funciona» y que es «un Estado
garantista».
Hay también ahí un vicio de origen, una
construcción artificiosa, una inversión del razonamiento.

En un Estado garantista, acusaciones tan graves como la de
pertenencia a una organización armada deben estar mínimamente
sustentadas antes de detener e incomunicar a nadie. En un lugar donde la
Justicia funciona, para tomar una decisión irreversible como la de
cerrar un diario se contrastan primero todos y cada uno de los extremos,
tanto sobre las imputaciones existentes como sobre la base legal y
constitucional que puede haber para la clausura. Es así, y no al revés,
como han de hacerse las cosas.

Y, sobre todo, en un Estado no ya garantista, sino que simplemente
decente, se practica «un control judicial suficiente y eficiente de las
condiciones de la incomunicación» para evitar siempre que pueda haber
«denuncias de malos tratos y torturas» «relatadas con detalle en la
vista oral» y que «son compatibles con lo expuesto en los informes
medico-forenses emitidos tras ser reconocidos en el centro de
detención».

Fuente: www.gara.net
Autor: Iñaki Iriondo

Cómo se construye una mentira

Publicado: 14 febrero, 2010 en Otros...

Manipulación histórica
Cómo se construye una mentira


En esta investigación repleta de datos, el historiador Iñaki Egaña desmonta la mentira de que la niña Begoña Urroz, de 22 meses, fuera en 1960 la primera víctima de ETA. La cadena de atentados en varias ciudades del Estado español fue obra del DRIL.

El 27 de junio de 1960, hace pronto medio siglo, un grupo antifascista, nacido al amparo de la Revolución Cubana, colocaba seis bombas en las dos estaciones de tren de Donostia, en la de Atxuri de Bilbao (dos días después), en la del Norte de Barcelona, en la de Chamartín de Madrid y en el tren correo de Madrid a Barcelona. Según la nota difundida por el Ministerio de Gobernación, el modus operandi en todas las ocasiones fue el mismo: una maleta abandonada con un mecanismo que provocaba la ignición de una bomba incendiaria.

El grupo en cuestión se llamaba Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL), compuesto por una amalgama de militantes comunistas, anarquistas y guevaristas, dirigidos aparentemente por militares portugueses exiliados, entre ellos el general Humberto Delgado. Unieron sus fuerzas para denunciar las dictaduras de Franco y de Salazar. Humberto Delgado sería posteriormente secuestrado por la policía secreta portuguesa y ejecutado en España con la complicidad de la de Franco, en 1965.


Las primeras acciones del DRIL lo fueron en Madrid, en febrero de 1960, todas ellas también de la misma manera: una maleta abandonada con explosivos. Los objetivos: el Ayuntamiento, la estatua de Velázquez en el Museo del Prado, la sede de Falange… En una de ellas, la bomba deflagró mientras la manipulaba Ramón Pérez Jurado, que murió en el acto. Su compañero Antonio Abad Donoso fue detenido y otros dos jóvenes, Santiago Martínez y Justiniano Álvarez, lograron escapar, según la Policía. Antonio Abad fue torturado, juzgado y ejecutado el 8 de marzo de ese año.

La ejecución de Abad provocó una fuerte contestación internacional contra el régimen de Franco y la decisión del DRIL de dar una respuesta contundente a la muerte de su militante. Así prepararon las bombas en las estaciones citadas, disponiendo las acciones tal y como lo habían hecho en Madrid unos meses antes. La bomba en la Estación del Topo de Donostia mató a una niña que no había cumplido los dos años, Begoña Urroz, natural de Lasarte.

Siete meses más tarde, el DRIL abordaría la que sería la mayor de sus acciones, el secuestro de un barco portugués, el Santa María. Al mando del capitán Henrique Galvao, 24 militantes antifascistas tenían previsto llegar hasta Angola y establecer un foco guerrillero que desestabilizara a la metrópoli. Pero el intento fracasó y guerrilleros y pasajeros concluyeron la odisea en Brasil. Estados Unidos intervino en la conclusión del secuestro.


Hasta aquí, muy sucintamente, la historia que ha tenido soporte en libros de aquella mítica editorial Ruedo Ibérico, documentales -el último de 2004- e incluso una reciente novela. El general Humberto Delgado logró escribir y editar sus memorias antes de ser asesinado. Al DRIL, que desapareció en 1964, se lo tragó la vorágine de la historia y quedó enrolado en uno de los capítulos de la oposición armada al régimen de Franco. Como el maquis comunista y anarquista, como el MIL, los GAC, el FRAP e incluso ETA.

El 19 de setiembre de 2000, sin embargo, Ernest Lluch publicaba un artículo en «El Correo» según el cual ETA habría sido la autora del atentado de la Estación de Donostia en 1960 y, por tanto, sería falso que sus primeras víctimas fueran el guardia civil José Pardines y el comisario Melitón Manzanas, ambos en 1968. Decía Lluch en ese artículo que «No hemos encontrado ni en Lazkao (Archivo de los Benedictinos) ni en publicaciones que ETA se atribuyera la colocación de bombas en 1960». Pero le atrajo, sin duda, la hipótesis, que, de un plumazo, la convirtió en certeza.

La intoxicación fue tomando cuerpo como en otras ocasiones. Algunas de ellas fueron muy sonadas, como cuando diversos medios de comunicación atribuyeron a ETA las autorías de asesinatos de grupos parapoliciales: Tomás Alba, Eduardo Moreno, Santi Brouard, Josean Cardosa, Josu Muguruza… O la bomba en la guardería Iturriaga que causó tres muertos. O la explosión de la caldera en la escuela de Ortuella, o el accidente del monte Oiz, o el incendio del Hotel Corona de Aragón en Zaragoza… o las 10 bombas que explotaron en Madrid el 11 de marzo de 2004, causando 191 muertos y 1.500 heridos.

Recientemente, un libro titulado «Vidas Rotas», junto a un artículo publicado en «El País», se han vuelto a hacer eco de la tesis de Lluch. Manipulando de una forma descarada. Y lo digo porque me afecta en primera persona. Se dice textualmente en el libro Vidas Rotas: «El Anuario del diario Egin correspondiente a 1994 y la obra Euskal Herria y la libertad (Txalaparta, 1994), ambos vinculados a la denominada izquierda abertzale, publicaron un texto similar: se trataba de una cronología de episodios relacionados con ETA en la que se incluía la muerte de Begoña Urroz, aunque no se mencionaba expresamente que hubiese sido obra de la banda terrorista». Estas dos razones, junto a una cronología encontrada en 1992 en el ordenador de Txelis, serían los tres grandes argumentos para modificar la historia de la explosión de Donostia de 1960.

La obra «Euskal Herria y la libertad» citada fue dirigida por el recientemente fallecido Luis Núñez, que ese año dirigió, asimismo, el Anuario de Egin. Ambos textos son similares. El de «Euskal Herria y la libertad» lo escribí yo mismo y decía textualmente: «Entre el 26 y 27 de junio de 1960, cinco bombas explotaron en las estaciones de Quinto, Barcelona, Madrid y las de Amara y Norte de Donostia. El sabotaje, que causó una víctima en Donostia, fue atribuido al D.R.I.L. (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación). La policía aprovechó la ocasión para sembrar confusión entre la población (la víctima de Donostia era una niña) y difundir un comunicado en el que afirmaba que los autores eran «elementos extranjeros en cooperación con separatistas y comunistas españoles». El PNV, por su parte, achacó a la propia policía franquista la colocación de las bombas, aportando algunas «evidencias» que así lo atestiguaban».

¿Alguien ve en este texto la relación que pretenden los autores del diario y el libro citados? ¿Por qué, tan acostumbrados, no hay una sola cita policial en los artículos que defienden la paternidad de ETA en los atentados del DRIL? Habría que añadir un gran salto, además: En 2000, Lluch lanzaba la hipótesis de ETA como autora del atentado de Donostia; en 2010 atribuyen ya a ETA también los de Madrid, Zaragoza y Barcelona.


El tren de ex combatientes franquistas que ETA intentó descarrilar a la entrada de Donostia, un año más tarde, el 18 de julio de 1961, fue su primera acción. Y, como no tenían explosivos, deformaron la vía. No hubo siquiera heridos. Los activistas de ETA en el tiempo de las explosiones del DRIL eran dos: Juan José Etxabe y Jon Ozaeta, autores de las pintadas de ese verano de 1960 en Donostia. Fueron detenidos en setiembre del mismo año. Jamás el Tribunal Especial de Enrique Eymar o el Tribunal de Orden Público creado en 1963 imputaron a vasco alguno las bombas de junio de 1960.

La primera bomba que ETA colocó, según la documentación depositada en el Archivo de los Benedictinos de Lazkao que también consultó Lluch, pero no los revisionistas de 2010, lo fue en la sede del Movimiento Nacional de Gasteiz, el 15 de febrero de 1964, casi cuatro años más tarde que los sucesos comentados. No explotó. Al día siguiente, por el contrario, una bomba de ETA explotó en la sede del Gobierno Civil de Iruñea. Fue la primera.

Hoy, las seis bombas de 1960 concitan una historia perversa. Detrás del fallecimiento de Begoña Urroz hay una vida que no pudo ser, que no llegó a desarrollarse, y eso es drama familiar que ahora vuelve a azuzarse por intereses que en nada tienen que ver con el afloramiento de la verdad. ETA ha ocasionado centenares de víctimas, algunas civiles, niños también. Pero no en esa ocasión.

El recorrido de la verdad de esta tragedia es corto. Los archivos militares, jurisdicción de la época, pueden levantar el secreto de los atentados del DRIL en junio de este año de 2010. Habrán pasado 50 años, los preceptivos por la ley para consultar públicamente las diligencias e investigaciones. Dos archivos militares, uno en Ferrol y otro en Madrid, guardan la verdad. Espero que, como en otras ocasiones, una mano oculta no los haya hecho desaparecer para no prolongar el desasosiego de una familia.

La falsedad de atribuir a ETA la autoría de la muerte de la pequeña de 22 meses no tiene ningún soporte documental y parte de suposiciones sin comprobación alguna, como han reconocido algunos de los que la han difundido. Sin embargo, encontró pronto eco tanto en artículos periodísticos y de opinión, como en páginas web y otros enlaces de Internet interesados en dar una visión muy parcial de la historia de Euskal Herria.

Autor: Iñaki Egaña
Fuente: www.gara.net

Terrorista el que me critique

Publicado: 25 noviembre, 2009 en Otros...

Terrorista el que me critique


Todo empezó con la doctrina del entorno de ETA: asesino no es
solamente el que asesina, sino también el que no condena el asesinato.
Se le dio otra vuelta de tuerca para que asesino no fuera solamente el
que asesina y el que no condena el asesinato, sino también el que
comparte las ideas del asesino. Los objetivos políticos no asesinan,
pero están contaminados por el asesino que los defiende; pueden
perseguirse porque han dejado de ser ideas para convertirse en
instrumentos de la banda. Ejemplo: cuando el PNV se manifestó junto a
los
batasunos para criticar la última detención de Otegui y
compañía, Rubalcaba no se molestó en rebatir argumentos; le bastó con
señalar que el PNV coincidía con ETA para descalificar las protestas.
Hasta ahora esta estrategia retórica no se sostenía fuera del ámbito
para el que se había creado. Pero la crisis del
Alakrana y la
penúltima pelea a cuenta del sistema de escuchas Sitel nos han
permitido descubrir el enorme potencial de esta estrategia aplicada a
otros asuntos.
El País titulaba el jueves: “Un mafioso ruso
pide anular escuchas del Sitel con los argumentos del PP”, de donde se
deducía que los argumentos del PP eran despreciables porque
despreciable era el mafioso que los había utilizado. El día anterior,
recién liberado el
Alakrana, hubo una sesión de control al
Gobierno, en la que se criticó la gestión de la crisis. En este caso
fue la vicepresidente De la Vega quien prefirió recurrir al argumento
de marras antes que molestarse en dar explicaciones. Acusó al PP de
ponerse al lado de los piratas y se quedó tan ancha. Así que ya sabes:
si se te ocurre criticar algún aspecto de este artículo eres un
machista, un homófobo y un terrorista. islámico.

Autor: Antonio Orejudo
Fuente: http://blogs.publico.es/ruidodefondo

Herensuge

Herensuge es el nombre del dragón vasco más famoso. Dentro de la mitología de Euskal Herria, estas criaturas fabulosas no son demasiado comunes. A veces se le confunde con Sugaar, pero el mito de Herensuge es mucho más antiguo y arraigado entre los vascos. Se le atribuye una genialidad diabólica, destructiva. Se le representa generalmente como un dragón o como una gran serpiente de siete cabezas aunque hay relatos en los que se la describe con solo una (de ahí la confusión).

Es representado como un espíritu demoniaco y destructivo que volaba dejando un rastro de fuego, y haciendo un sonido aterrador. Se alimentaba de caballos, burros y resto de nimales que pastaban por las montañas vascas, y a veces raptaba seres humanos y los ahogaba, se los comía o, simplemente, los hacía enloquecer.

Herensuge es conocido por muchos nombres, variando según la región, de este modo, en Game es conocido como Errensugue; como Erensugue y Edersugue en Sara y Zugarramurdi; Herainsugue, Herensugue y Lerensugue en Ezpeleta, Ainhoa y Tardets; Egansuge en Renteria; Edaansugue en Renteria y Uhart-Mixe; Iraunsugue en Ataún; Ersuge en Otxandiano; Sierpe en Zubiri y Lekeitio; Hensuge en Liguinaga; Edeinsuge en Doneztebiri; Iguensugue en Zaldivia; y Dragoi en Mondragón.


A partir de la Edad Media, su figura se cristianiza y empieza a ser relacionada con el diablo. De este modo, mitología vasca y religión cristiana se funden en la leyenda de Don Teodosio de Goñi, en el siglo VIII. muy parecida a la de San Jorge y el Dragón, tan conocida en Cataluña.

Esta dice que, Don Teodosio de Goñi, el cual era un caballero que volvía victorioso de una guerra, se encontró con el demonio disfrazado de ermitaño. Éste le dijo que, en su ausencia, su mujer le había sido infiel. Al llegar a su casa mató a su padre y a su madre que estaban durmiendo en su cama porque les confundió con su propia mujer y un amante.

Cuando se dio cuenta de su error se encaminó hacia Roma para que fuese el Papa quien le absuelviese de tan terrible culpa. Éste le impuso como penitencia vagar errante arrastrando una pesada cruz al hombro, llevando también una argolla colgada al cuello y cadenas en su cintura.

Volviendo a su tierra desde Roma, pasó cerca de una cueva y allí se encontró con una muchacha que estaba llorando. Al preguntarle qué le pasaba, la chica le contestó que le había tocado en suerte ser comida ese día por Herensuge, por el bien de su pueblo.

El valeroso caballero se ofreció a ocupar su lugar y luchar con el dragón, pero apenas tenía fuerzas después de acarrear hasta allí su penitencia. Cuando estaba a punto de desfallecer y ser comido por Herensuge, invocó a San Miguel Arcángel y le suplicó que le ayudara. Éste bajó del cielo y mató a Herensuge con su espada de fuego. También rompió las cadenas del caballero y le perdonó su pecado.

Desde ese día, según cuenta la leyenda, se alza en aquel lugar el santuario de San Miguel in Excelsis (Sierra de Aralar, Navarra).

Se dice tambien que, vencido para siempre desde hace siglos, Herensuge dormita bajo el trazado del Plazaola. A medio camino entre Pamplona y San Sebastián, su cuerpo reposa entre dos inmensos valles: al oeste, Aralar, y al este, Ultzama.


Otra de las leyendas narra que cerca de Ahuski hay una cueva llamada Azalegui donde vivía Hensugue. Se dice que con su aliento atraía el ganado del monte y se lo comía. Harto de que eso ocurriera, uno de los hijos del conde de Zaro lo mató. Para ello despellejó a un toro y lo rellenó de fósforos y pólvora, lo cosió y lo cargo encima de su caballo hasta la puerta de la cueva donde estaba Hensugue. Para llamar su atención comenzó a silbar y cuando este se asomó a la boca de la cueva le arrojo el toro. La serpiente con su aliento atrajo al "supuesto toro" y lo engulló. Al momento Hensugue comenzó a arder y salió volando por los aires. El conde no podía creer lo que sus ojos veían y se montó muy asustado en el caballo para salir corriendo, pero siguió divisando el vuelo de la serpiente en llamas. A su paso fue quemando y segando con su cola todos las puntas de las hayas del bosque de Itze "Arbailles" hasta llegar a Itxasgorrieta donde se hundió en el mar. Dicen que nunca más se volvió a ver a Hensugue, pero el conde murió del susto.

Otra de las historias que se cuentan, ambientada en Mondragón, dice que quién lo mató fue un herrero, harto de sufrir los ataques de Herensuge, forjó una barra de hierro y con ella acabó con el dragón.

Fuentes: www.linkmesh.com // http://agora.ya.com // http://cabalayka.blogspot.com // http://entremundos.iespana.es // www.euskomedia.org

Cuando el lobo teme, enseña las garras

Publicado: 14 octubre, 2009 en Otros...
Cuando el lobo saca las garras



Una vez mas el lobo vuelve a enseñar sus garras. Este pasado dia 13 la Policía española atacaba Euskal Herria llevandose consigo a diez políticos y ciudadanos vascos bajo la acusación de querer hacer política. Y es que no tiene otro nombre.

Hacia comienzo de año Arnaldo Otegi anunció el proceso en el que se embarcaba para refundar una nueva opción politica (Bateragune) que llevara a la solución del conflicto vasco. Ideas frescas y cambios de estrategias. Para este otoño se esperaba la llegada de este cambio.

Pero las garras del lobo han intentado acabar con esta iniciativa antes de darse a conocer. Su miedo latente a un verdadero cambio politico en Euskal Herria y mas aún en la izquierda abertzale, que solucione el conflicto vasco que tanto se niegan a reconocer, no hace mas que salir a flote con actuaciones como esta en las que intentan acallar la voz de una gran parte de la ciudadanía vasca amparandose en leyes que ellos mismos han creado para sentirse respaldados y legítimos. (La Ley de Justita)

Así las cosas, el estado español vuelve a dejar claro por que vía apuesta para solucionar sus problemas: la represión policial y judicial, dejando de lado todo opción y razonamiento lógico que llevase a un verdadero cambio pacificamente al pueblo vasco. Y es que, como alertaba el Relator de la ONU Martin Scheinin hace poco en Leioa, «cortar las vías políticas es extremadamente peligroso», y esto es exactamente lo que parece que el estado español pretende, ahondar más en las heridas y crear otras nuevas por el miedo que tiene a llegar al fondo del problema, el derecho a decidir sobre su futuro al pueblo vasco.

Todo conflicto tiene una base, y es en ella en la que hay que trabajar para llegar a entendimientos y al fín del mismo, por lo cual, al acallar las voces que intentan solucionar el problema dialogadamente, el estado español no consigue mas que dar a mostrar su peor intención, la de silenciar a todo un pueblo.


Tximas

La masacre de Jacinto Vera

Publicado: 19 agosto, 2009 en Otros...

La masacre de Jacinto Vera

Uruguay: 15 años despues

La historia del Filtro es una historia de solidaridades y desmemorias,
de represión bajo gobiernos conservadores e impunidad bajo gobierno
progresista. La historia del Filtro es un canto a la solidaridad entre
los pueblos, y es una lucha que ha quedado acuñada entre la gente. Es
una de las más grandes expresiones de acción por memoria y justicia que
sostiene el pueblo uruguayo de manera inclaudicable desde hace 15 años.

 


Nuestros vascos queridos

Hacia el año 1988, terminada la dictadura militar en Uruguay y
entendiendo que el proceso constitucional abierto les garantizaba no
ser sometidos a montajes judiciales y las tan corrientes torturas en
sus tierras originarias, la ciudad de Montevideo recibió la llegada de
unos 18 ciudadanos vascos, quienes escapaban del Estado Español como
perseguidos políticos por su militancia independentista. Sin embargo,
13 de ellos fueron detenidos. Poseían documentación falsa en prevención
de la persecución sufrida por vincularse –como gran parte del pueblo
vasco- a la causa independentista de una u otra forma.



El gobierno español los consideró integrantes de E.T.A y pidió la
inmediata extradición. Las autoridades españolas argumentaban que
cualquier retraso a estas exigencias ponía en duda la continuidad del
“Tratado de Cooperación” entre ambos países y que incluía el envío de
200 ambulancias, patrulleros policiales y préstamos para instalaciones
hospitalarias por 2 mil millones de dólares.

 
Los 3 vascos presos políticos


Tras más de 2 años de negociación, el gobierno uruguayo absolvió a 10
de los acusados, pero avanzó en la expulsión de tres de ellos, Jesús
Goitia, Luis Lizarralde y Mikel Ibañez. En 1993, los 3 vascos presos
iniciaron una huelga de hambre, que se interrumpió ante la falsa
promesa del poder ejecutivo de la época de ponerlos en libertad. Así se
inició el proceso de extradición de los presos políticos a las cárceles
españolas.


 


En agosto de 1994, llegaron a Montevideo comandos especiales de la
policía española con orden de articular con su fuerza par uruguaya la
extradición "sí o sí" de los vascos. Los presos políticos iniciaron una
nueva huelga de hambre como última esperanza de lograr el asilo.

 
La solidaridad y el derecho al asilo

Una parte importante del pueblo uruguayo se solidarizó con la medida de
protesta de los presos políticos vascos y se movilizó en defensa del
tan preciado derecho de asilo que 10 años antes –durante la dictadura-
había significado para muchos de ellos la posibilidad del escape del
terrorismo de Estado.



El 19 de Agosto el estado de salud de los detenidos se va deteriorando,
tras haber interrumpido la ingesta de líquidos, y son internados en el
Hospital del barrio de Jacinto Vera, en Montevideo (conocido también
como el hospital Filtro).  



El 20 de agosto, las organizaciones que apoyaban el reclamo de los
ciudadanos vascos se decidieron a acampar en torno al hospital dando a
conocer su solidaridad con los presos en huelga de hambre y reclamando
se cumpla con el derecho de asilo político. Con ikurriñas y cánticos
armaron fogones y carpas frente a la mirada nerviosa de la policía
uruguaya y los servicios de inteligencia españoles que pretendían sacar
a los vascos en ambulancia hacia el aeropuerto para cumplir con la
extradición. 



A medida que pasaban las horas los acampados en torno al hospital
aumentaron, se sumaron muchos jóvenes y trabajadores, y
proporcionalmente aumentaban las fuerzas represivas dispuestas en la
zona. El clima era cada vez más tenso. La madrugada del 24 de agosto
fueron los primeros desalojos de las calles aledañas al hospital por
parte de la fuerza policial. La brutalidad de la fuerza publica en esos
primeros incidentes evidenció hasta donde estaba dispuesta la policía
local en coordinación con los servicios españoles para asegurarse el
inminente traslado de los presos vascos.




El complicado panorama político

Un amplio espectro de fuerzas se proclamo contrario a las medidas
dispuestas por el ejecutivo uruguayo. Organismos de Derechos Humanos,
organizaciones sociales, incluso la Iglesia Católica, el Parlamento y
la Junta Departamental de Montevideo no fueron escuchados por el
entonces presidente Lacalle del Partido Nacional.


 


La izquierda parlamentaria y la Central de Trabajadores se mantuvieron
críticos a la resolución de extradición pero veían con preocupación la
creciente movilización popular (que –analizaban- podría complicar a la
campaña de la izquierda en las cercanas elecciones nacionales y
departamentales). A último momento, ambas fuerzas -por influjo de
importantes sectores del pueblo en las calles- se adhirieron a las
movilizaciones por la no extradición y el derecho de asilo.  



Con este marco político el pueblo movilizado forzó a los sectores
vacilantes de las direcciones gremiales a declarar una huelga general;
encolumnados, estudiantes y trabajadores recorrieron el centro de
Montevideo hacia el Hospital Filtro para sumarse a los campamentos.  

La represión del Filtro

Quienes acampaban en apoyo a los presos políticos tuvieron sitiada la
zona, vigilando rigurosamente cada entrada y salida de vehículos al
lugar para impedir lo que se preveia como una extradición inminente. En
esos instantes un avión de la fuerza aérea -con el motor encendido-
esperaba en el aeropuerto.


 


Cuando a las 17 horas de aquel 24 de agosto la marcha
obrero-estudiantil que congregó a miles, arribó a la zona del hospital,
la policía comenzó un nuevo operativo desalojo de los manifestantes.
encerrandolos entre los cuerpos de caballería y las brigadas de
infantería. Entre gases lacrimógenos los manifestantes eran heridos y
detenidos, los que lograban romper el cerco se replegaban hacia los
barrios lindantes para reagruparse y regresar por sus compañeras y
compañeros, y para evitar la extradición de los vascos. La autodefensa
de la gente constaba de piedras y barricadas, mientras que la policía
comenzaba a hacer circular la clave roja que implicaba una falsa alarma
de policías heridos de bala, para provocar el ingreso de refuerzos con
armas de fuego y ejecutar la masacre. 



Cuando los manifestantes lograron una relativa recuperación de la zona
y se mantuvieron en el lugar sin sospechar que en camino estaba un
convoy de patrulleros y ambulancias que atravesarían las columnas de
manifestantes abriendo fuego y atropellando.


 


Fue en esa emboscada demencial contra los manifestantes que la policía
provoca los heridos de mayor gravedad. Los médicos que se acercaron a
la zona para socorrer heridos también fueron reprimidos con ferocidad.
El enfermero Esteban Massa logró sobrevivir a pesar de haber sido
baleado por la espalda cuando intentaba conducir un herido al hospital.
Otros heridos buscaron refugio en un centro de salud en la zona que fue
atacado por uniformados con granadas de gas.


Los asesinatos de Morroni y Facal

Policía de civil esperó a los manifestantes que se dispersaron hacia
los barrios cercanos. Fernando Morroni -de apenas 24 años- fue
alcanzado por múltiples disparos de escopeta recortada en el hombro, en
el tórax y en el corazón, realizados a menos de dos metros de distancia.



Hacia la madrugada se conoció la muerte de Roberto Facal, otro joven
militante y estudiante de arquitectura. La policía intentó encubrir el
asesinato con un parte policial que lo involucraba en un supuesto
crimen pasional.



A parte de los 2 asesinatos se produjeron cientos de herido graves,
personas que quedaron hemipléjicas por los golpes y la perdida de masa
encefálica, ciegos por disparos e inválidos para siempre.

 

La extradición y el después

Pasadas las 22 horas los presos políticos vascos fueron transportados rápidamente hacia el aeropuerto con rumbo a España.

 


Días después el Ministro del Interior Uruguayo fue interpelado por el
Parlamento por sus responsabilidades en la llamada desde ese día
“Masacre del Filtro”.Consultado sobre las víctimas, respondió: “fue
necesario sacrificar un caballo que presentaba una herida punzante en
una pata”.


 


La justicia no encontró responsables materiales de los asesinatos,
procesó sin prisión a varios oficiales a cargo del operativo represivo.



Hoy – a 15 años de esos hechos- esos oficiales han vuelto a ocupar los
máximos cargos de la policía. Ante las denuncias efectuadas por
organismos de Derechos Humanos, el actual gobierno de Tavaré Vazquez se
justifica diciendo que no tiene mejores hombres que esos para que
ocupen esos cargos, y que "su responsabilidad en los hechos es dudosa".

A continuación reproducimos la nómina y la situación en la que se encuentran algunos de los represores del Filtro:

Juan Miguel Rolán
Se desempeñó en el Filtro como Teniente primero al frente de un grupo
de quince coraceros a pie. Procesado y condenado por el juez Imas como
responsable de ataques a la población civil, castigándola con palos,
gases y granadas químicas. Rolán declaró ante la justicia, buscando
eximir su responsabilidad de los hechos del Filtro, alegando “su
imposibilidad de ejercer control sobre 15 policías”.


Hoy es el segundo del regimiento de la guardia Republicana, bajo esta
unidad funciona la guardia de coraceros y de granaderos. A cargo de él
se encuentran la guardia de Coraceros y Granaderos en Montevideo, a
quienes en su momento no puedo controlar.
 
 
 
Raúl Guarino  
En el Filtro fue Segundo jefe, subordinado Rolán. Comandó el cuerpo
denominado Hipo, de coraceros a caballo que avanzó sobre los
manifestantes. La justicia comprobó que el fue quien ordenó el
lanzamiento de dos granadas. Una de ellas dentro de un local de
emergencia móvil. Las granadas fueron lanzadas, a pesar de que había
orden expresa de la jefatura de Montevideo en cuanto a que no se usaran
“armas químicas”. Hoy es Director de Seguridad de Montevideo, esto es
Jefe de las 24 Comisarías del país.  

 
Erode Ruiz  
Comisario, al frente de seccional 23ª durante la represión. Al frente
de la seguridad exterior del hospital Filtro, con 20 hombres a su
cargo. Comandó junto con Martín Gutiérrez el convoy compuesto por
ambulancias, patrulleros sin matricula y otros vehículos que irrumpió
entre a multitud comenzando a disparar a mansalva contra los
manifestantes. Hoy está al frente de la Jefatura de Policía de
Lavalleja, donde presta servicios como subjefe Adán Cuello, quien posee
antecedentes penales en democracia por castigos aplicados a un
detenido.

Fuente: www.prensadefrente.org

Sugar


Sugar, o Sugaar, es descrito como una
gran serpiente o como un dragón que posee la habilidad de volar y la
facultad de poder transformarse en hombre. Se considera que Sugar
sería la pareja sentimental de Mari, y debido a sus encuentros, los
viernes de todas las semanas, se les responsabilizaba de las grandes
tormentas que en esos días sacudían todo el territorio.

Las leyendas también narran que, en
Ataun, se podía ver a Sugar surcando el firmamento en forma de hoz o
media luna de fuego, y que esto era también presagio de tormentas y
tempestades. También se cuenta que una de sus labores es la de
castigar a quienes desobedecen a sus padres o han sido malditos por
ellos. Por ello, está considerado como una figura negativa,
llegándose a compararle con el mismísimo diablo en algunos lugares.

Como muchos otros númenes vascos,
Sugar también habita en distintas cuevas conectadas por túneles
entre si. Algunas de estas se cree que son la de Uztei (en el monte
Balerdi, en Betelu) otra en la sima de Agamenda, y Sugartzulo de
Kuutzegorri , en Ataún (Guipúzcoa).

Sugar en conocido con distintos nombres
por toda la geografía vasca. Así, en Arrate es conocido como Sugoi,
y como Maju o Majue en Azkoitia. En Betelu es conocido con el nombre
de Suarra.

Una leyenda vizcaína lo vincula al
origen mitológico del linaje de los señores e Bizkaia. Según esta
leyenda, una princesa escocesa refugiada en Mundaka tuvo un encuentro
erótico con Sugar, de donde nacería Jaun Zuria, primer señor de
Bizkaia.

En Dima (Bizkaia) cuenta la leyenda que
dos hermanos del caserío Bargondia, una tarde paseando se
encontraron con Sugoi en la cueva de Baltzola y que su figura era una
serpiente. El hermano más pequeño le tiró una piedra y le cortó
la cola y el mayor le recriminó por lo que había hecho.En esto un
terrible estruendo sonó en el interior de la caverna, cosa que puso
en fuga a los dos muchachos. Pasó el tiempo y el mayor de los
hermanos fue llamado a ser soldado. Estando de servicio por
Nochebuena, añorando su casa y a los suyos, se le presentó un feo
individuo, que le preguntó si deseaba ir a Baltzola. A ello
respondió el soldado afirmativamente. Mediando para ello la
condición de que llevase dos cosas a su casa, que le daría en la
cueva, ambos se encontraron en un instante en la mencionada caverna
vizcaína. Le dio entonces el desconocido al muchacho un terrón de
oro para él, y un cinturón de seda para su hermano. Pasados tres
días tendría que regresar a la cueva, para encontrarse nuevamente
con aquel tipo. La sorpresa de su familia al verlo entrar por la
puerta fue indecible, pero aún fue mayor cuando el soldado relató
con todo detalle cuanto le había sucedido. Entonces el hermano
menor, rechazando el cinturón, mandó al recién llegado que lo
ciñese al nogal que había delante de la vivienda. Nada más hacerlo
el árbol prendió como la pólvora, volatilizándose y dejando un
profundo hoyo en el suelo. Al día siguiente se presentaron ambos
hermanos en la cueva. Salió a recibirles un mal encarado individuo,
al que le faltaba un brazo. Sin mediar saludo, preguntó al menor de
los hermanos: "¿Porqué me has dejado manco?" A lo que el
muchacho respondió que él, ni había dejado manco a nadie, ni
conocía a aquel tipo de nada. Pero el manco insistió, haciéndole
recordar que tiempo atrás había apedreado allí mismo a una
serpiente. Aquel reptil era él y la cola que le arrancó equivalía
al brazo que ahora le faltaba. El hombre, sorprendido aún por ver al
hermano menor con vida, entonó en voz firme la siguiente maldición:
“no faltará jamás manco, cojo, sordo o ciego en Iturriondobetia",
tras lo cual, fue desapareciendo poco a poco en el interior de la
cueva.

La relación de culebras con el hombre
ha quedado reflejada en muy diversas leyendas, situadas en otros
tantos puntos de la geografía vasca, especialmente en zonas de
pastoreo. 

En la sierra de Aralar es muy conocida
una en la que un pastor cría una serpiente, logrando domesticarla y
que acudiera a su encuentro cuando la llamase con un silbido, como si
de un perro se tratase. Claro, que el pastor se equivocaba, pues lo
que impulsaba al reptil a realizar tal comportamiento, era la leche
que el hombre le traía. Por eso, cuando mucho tiempo después, aquel
pastor pasó por esa zona, quiso demostrar a sus compañeros su
habilidad y llamó a la serpiente con el silbido característico, el
animal, viendo que no le traía leche, se lanzó al cuello del hombre
y lo mató.

Variantes de esta leyenda se localizan
en Gorriti, Mutriku, Andoain y Kortezubi. En Salcedo (Alava), en
cambio, el reptil es quien perece a manos del hombre, quien quería
mostrar la serpiente a su prometida. En este caso se añade un
elemento cristiano, ya que la muerte del animal se produce cuando el
pastor le aplasta la cabeza con la puerta de una ermita.

En otra leyenda de Kortezubi, la
serpiente se muestra retadora. Se trata de una variante de otro
relato donde el protagonista es un gentil.

En este caso el reptil sale a medir sus
fuerzas con un hombre, topándose en el camino con una zorra, quien
le indicó una ferrería, como el lugar donde había hombres
forzudos. Uno de los ferrones, aceptando el reto, la hace esperar
fuera, mientras él calienta al rojo vivo unas tenazas. Luego la
sujetó fuertemente con ellas, y mientras la serpiente se retorcía
desesperada pidiendo que la dejase en paz, el ferrón le advertió:
"Esto te lo hago con tan sólo dos dedos, si hubiese empleado
los diez ya estarías muerta". La culebra se marchó dolorida y
humillada. Según dicen, desde entonces las alimañas del monte
tienen mucho temor al hombre.

Fuente: www.geocities.com
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Como si no pasase nada

Publicado: 23 mayo, 2009 en Otros...
Como si no pasase nada


En Tribunal Constitucional español ha echado atrás la resolución del Tribunal Supremo de ilegalizar a Iniciativa Internacionalista – La Solidaridad de los Pueblos.

Parece que Justita se tiene que comer sus propias palabras, ¿pero que pasa con las acusaciones? ¿se las acabarán comiendo también, o pasará como si no hubiera ocurrido nada? Y para colmo, estas, las acusaciones, no cesan en su intento de desprestigiar a un partido político que no intenta mas que ganarse un hueco en la población y crear una iniciativa izquierdista real. Tal vez ese haya sido el principal problema de los grandes partidos que se hacen llamar de izquierdas, el miedo a perder a su electorado ya cansado de tanta palabra bonita y tan pocos echos y/o de tantos echos malos. Desde el propio gobierno español, presidido por el PSOE, se sigue lanzando la vara con la intención de dar en el ojo ajeno. Los intentos de manchar a la propia lista y a los miembros que en ella participan, y de carrerilla a sus propios votantes, no dejan de sucederse y comentarse en los medios de comunicación, lanzando argumentos baratos y simplistas por los que consideran que Iniciativa Internacionalista no devería acudir a las elecciones europeas ni existir, acusaciones faltas de pruebas, intentos de desprestigio,… ¿alguien acabará comiendose sus propias acusaciones? ¿tal vez el ministro de interior español Alfredo Pérez Rubalcaba? ¿tal vez la vicepresidenta del gobierno español María Teresa Fernández de la Vega? Con el tiempo lo mas probable es que no veamos nada de esto, ya que en esta dictadura de Justita, ilegalizar partidos politicos, y con ello ideas y personas, es el pan nuestro de cada día, haciendose a su vez algo cotidiano con lo que engañar a las masas para que estas no piensen demasiado ni duden de lo que se les dicta. Es decir, siguen el manual de
como hacer ciudadanos estupidos.

Entonces, ¿hay algo que celebrar con la resolución del Tribunal Constitucional, o tan solo es otra estrategia mas de ilegalizar o legalizar ideas politicas según convenga, como ocurre cada vez que se acercan algunas elecciones en Euskal Herria?


El tiempo hablará…


Tximas

El Guantánamo jurídico fascista español

Hoy: Iniciativa Internacionalista – La Solidaridad entre los Pueblos


“O se está con los votos o con las bombas”. Palabras del Ministro de Interior español Alfredo Pérez Rubalcaba. Me chirrían los oídos. La cara dura del hablante enrojece hasta a la vergüenza, que ya es vergonzoso. ¿Cómo se puede tener el descaro de soltar esas palabras cuando ellos mismos no dejan estar con los votos? ¿Cómo se puede estar con los votos si no dejan opción a presentar una candidatura política que los recoja? ¿Es cosa mía, o están incitando a la violencia? Nos dicen que elijamos entre la pluma y las piedras, pero a la vez encadenan la pluma y dejan en nuestro poder solo las piedras. Eligen por nosotros. ¿Cual pretenden que sea nuestra opción? Por lo visto, solo las piedras, pero cuidado, luego nos acusarán de elegir (forzadamente por ellos mismos, y sin admitir esto por su parte) las piedras. Y después tendrán el morro y el descaro de acusarnos de no escoger  la pluma. Todo dicho. Todo sentenciado.

 


Las pruebas para ilegalizar Iniciativa Internacionalista, ¿donde están? ¿por qué no se presentan públicamente? Si tan seguro están de lo que hacen y de sus pruebas, que menos que mostrarlas. Pero no, no las hay, no existen. Las únicas pruebas existentes son la telebasura que nos ofrecen los medios de comunicación al servicio del estado español, repitiendo sin cesar las palabras que sueltan los mismos que esconden la pluma. Al parecer, las únicas pruebas que se dan es que varios miembros de II han participado o apoyado anteriormente a otros partidos politicos ilegalizados, y que estos y otros partidos considerados "ilegales" han dado su apoyo a esta candidatura. LLegados a este punto habría que recordar que tanto en el PSOE como en el PP hay politicos que en su tiempo tuvieron relación directa con el GAL y con el franquismo respectivamente e incluso conjuntamente, y que incluso el propio Rey de españa fué aupado al poder por el mismisimo dictador Franco. ¡A la carcel con ellos! Puestos a ilegalizar… no se salva nadie.

Se quieren ilegalizar y se ilegalizan ideas, y mientras, los principales partidos políticos españolistas, incluido Izquierda Unida, callan y dejan que la rueda de la censura siga su camino aplastando a su paso todo atisbo de cambio e independencia ideológica. Esa es la democracia de la que se enorgullece el Gobierno español.


Tximas