Archivos para enero, 2008

Gaza, la nueva versión de los campos Nazi

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El cruel sitio a Gaza alcanzó niveles sin precedentes poniendo en peligro la salud física-mental y la vida de 1.5 millones de palestinos. Israel, la Potencia Ocupante, continuó su castigo colectivo, inhumano e inmoral contra la población civil en la Franja Gaza y la zona norte de Palestina ocupada (Ribera Occidental), con consecuencias desastrosas.

Con luz verde estadounidense, desde el viernes 18 de enero de 2008, la Potencia Ocupante clausuró todos los pasos fronterizos de Gaza, mientras, prolongó sus ataques mortales contra miles de palestinos prohibiéndoles la entrada de alimentos, agua potable, electricidad y fuentes médicas. Tales medidas ilegales y discriminatorias de castigo masivo amenazó con profundizar la crisis humanitaria y acelerar el deterioro de la situación en todos los aspectos. El 88% de la población palestina en la Franja de Gaza depende principalmente de la ayuda humanitaria.

El ministro de Defensa israelí Ehud Barak, anunció que la entrega de medicamentos y la ayuda humanitaria a Gaza serán permitidas "solamente en circunstancias excepcionales". Responsable de la limpieza étnica, el ministro lanzó su violenta escalada militar contra la población civil, asesinando a 57 palestinos, incluyendo niños y mujeres e hiriendo a centenares de civiles en menos de dos semanas. Sus aviones de guerra F-16 bombardearon el edificio del Ministerio de Interior palestino y decenas de hogares en Gaza, mientras, sus Fuerzas de Ocupación utilizaron nuevos mísiles prohibidos que causaron severas quemaduras a las victimas con mutilaciones de sus miembros y serias consecuencias para sus condiciones de vida.

Con amenazas y el corte de gasolina a la Franja de Gaza, Israel dejó sin electricidad a la población y más del 90% de las estaciones de nafta cerraron por la falta de combustible, mientras el 70% de los automóviles dejaron de funcionar. Sobre la dramática situación creada, el premier Ehud Olmert, disparó: “los palestinos de Gaza pueden caminar” (…).

En su guerra unilateral, encubierta y racista, Israel continuó con sus actividades ilegales colonizando la zona norte de Palestina (West Bank) con la construcción de asentamientos ilegales y el Muro de Apartheid que superó los 800 kilómetros de longitud. El ministerio de Vivienda israelí anunció la construcción de 307 unidades de viviendas adicionales en el ilegal asentamiento israelí de "Har Homa", construido en Jabal Abu Ghneim y 2500 nuevos departamentos en asentamientos ilegales en Jerusalem Este Ocupada, robando una mayor cantidad de tierras palestinas y en total desafío al derecho internacional y las resoluciones de la ONU,.

Mientras el silencio internacional estalló la cabeza y la indiferencia picó la conciencia, el sitio de Gaza es un brutal castigo colectivo, y lejos de asegurar la seguridad de Israel, está alimentando solamente la furia y la desesperación del pueblo palestino. No hay duda que Israel está generando un genocidio a paso lento en Gaza y el campo de concentración más grande del mundo al aire libre y bajo la luz del sol y la luna. Es cierto que la situación de Palestina no es idéntica a la gran hambruna europea de la segunda Guerra Mundial. Sin embargo, es verdad que la actual pesadilla de Gaza se está exacerbando cada minuto y si el mundo no frena al liderazgo israelí, Gaza se convertirá ciertamente en una versión actualizada de los campos de concentración Nazi y Palestina estará a la sombra de Auschwitz.

Por estos crímenes de guerra, el terrorismo de estado y las sistemáticas violaciones a los derechos humanos contra el pueblo palestino, Israel y su liderazgo encabezado por Peres, Olmert, Barak y Livni, deben ser considerados responsables y ser llevados ante la Corte Internacional de Justicia para ser juzgados por sus crímenes de lesa humanidad y exigir a la Potencia Ocupante poner fin a la ocupación de Palestina y de su capital Jerusalem.

Luego de 60 años de sufrimiento y dolor, la comunidad internacional y la ONU deben restituir el Estado de Palestina.

 

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* Embajador Suhail Hani Daher Akel, ex Embajador del Estado de Palestina en la Argentina

Autor: Suhail Hani Daher Akel

Kaissar

Publicado: 9 enero, 2008 en Otros...
 

¿Asesino de soldados estadounidenses? ¿O héroe?

 

La muerte de un capitán y un sargento estadounidenses a manos de un soldado iraquí en la ciudad de Mosul sembró numerosas dudas sobre el vínculo, aparentemente de cooperación, entre el ejército ocupante y el nacional.
El soldado Kaissar Saady al-Juboory abrió fuego contra sus compañeros estadounidenses de patrulla el 26 de diciembre. Además de los dos muertos, el tiroteo terminó con tres heridos, incluido un intérprete iraquí.

Fuentes independientes aseguraron que, luego del incidente, Al-Juboori fue arrestado por un comando conjunto iraquí-estadounidense, y que hoy es víctima de torturas en el campamento militar Al-Ghizlany en Mosul.

Las versiones sobre el incidente son contradictorias.

El coronel Hazim al-Juboory, tío del soldado acusado, dijo a IPS que su sobrino disparó cuando los estadounidenses se negaron a acceder a su pedido de que dejaran de golpear a una mujer iraquí.

"Kaissar es un soldado profesional que se alzó contra estos estadounidenses que arrastraban a una mujer del cabello, brutalmente", aseguró el coronel Juboory. "Mi sobrino es un hombre de tribu y un árabe honorable, que no puede aceptar ese tipo de conductas."

"Mató al capitán y al sargento sabiendo que podría terminar ejecutado", agregó.

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Otras versiones fueron similares.

"Estuve allí cuando el capitán estadounidense y sus soldados incursionaron en un vecindario y comenzaron a gritarle a las mujeres para que les dijeran dónde estaban algunos hombres que buscaban", dijo a IPS por teléfono un residente en Mosul que solicitó reserva de su identidad.

"Las mujeres les dijeron que no lo sabían, que sus maridos no habían hecho nada malo, y comenzaron a llorar de miedo", recordó.

El testigo indicó que el capitán estadounidense comenzó a gritarles a sus soldados y a las mujeres. Los militares, entonces, las agarraron con fuerza, incluso de los cabellos.

"El soldado que luego supimos que era Kaissar le gritó a los estadounidenses: ‘No, no’, y el capitán, a su vez, le gritó a él. Entonces, Kaissar le gritó: ‘Dejen tranquilas a las mujeres, hijos de puta’, y comenzó a dispararles", relató. Luego, el soldado cayó.

La Asociación de Académicos Musulmanes, una organización sunita, informó a través de una declaración pública que Kaissar Saady al-Juboory disparó a los soldados estadounidenses luego de que los vio golpeando a una mujer embarazada.

"Ellos le respondieron a través del intérprete: ‘No queremos.’ Por lo tanto, abrió fuego", indicó la Asociación.

La noticia fue divulgada primero por el canal satelital de televisión Al-Rafidain. Iraquíes de todas partes comenzaron a referirse al soldado Al-Juboory como "héroe" que sacrificó su vida por el honor nacional.

La versión de los ejércitos iraquí y estadounidense fue muy distinta.

Un general iraquí dijo a la prensa que el soldado realizó el ataque por sus vínculos con "grupos insurgentes sunitas árabes".

"El soldado Kaissar Al-Saady trabajaba para grupos insurgentes que lo alentaron a averiguar los movimientos del ejército con el objetivo de alertar a sus camaradas", dijo a IPS un capitán de la segunda división del ejército iraquí.

"Hay muchos como él en el ejército, y ahora en las denominadas Fuerzas del Despertar", milicias sunitas financiadas por el ejército estadounidense, indicó el militar.

Otro oficial del ejército consideró que Kaissar se comportó con heroísmo: "Esos estadounidenses aprendieron su lección una vez más", dijo.

El jeque Juma Al-Dawar, jefe de la muy populosa tribu Al-Baggara, dijo a IPS que "Kaissar procede de las tribus Al-Juboor en Gayara, tribus con principios morales que los estadounidenses no entienden".

"Todas las tribus estamos orgullosos de Kaissar. Ahora es un héroe y su nombre no será olvidado", agregó.

"Éste es otro ejemplo de la unidad del pueblo iraquí a pesar de las conspiraciones políticas de los estadounidenses y sus alcahuetes", dijo a IPS Mohammad Nassir, político independiente radicado en Bagdad.

"Kaissar es amado por todos los iraquíes, que rezan por su seguridad y que están dispuestos a colaborar materialmente por su bienestar", sostuvo el dirigente.

El año recién terminado fue el más fatal para las tropas de ocupación estadounidenses, con 901 bajas mortales, según el Departamento (Ministerio) de Defensa.

 
Por: Alí al-Fadhily y Dahr Jamail

Cinco razones

Publicado: 8 enero, 2008 en Otros...
 
No sé si los políticos son tan tontos como parecen o tienen intereses que no alcanzo a comprender, pero por si acaso es lo primero, espero que alguien les haga llegar estas cinco razones para defender o incluso sufragar el botellón, y una pregunta.
 
CINCO RAZONES PARA QUE EL ESTADO APOYE EL BOTELLÓN, Y UNA PREGUNTA
(LOS MÚLTIPLES BENEFICIOS DEL BOTELLÓN)
 
La primera razón la encontramos en el aspecto policial, que tanto gusta a nuestros políticos. Un par de agentes cerca de la zona elegida podrían, con facilidad, proteger a los chavales que hacen botellón para que los manguis no les atracaran, y con esto harían que una gran mayoría de la sociedad, como son los botelloneros y sus familias, se sintiera más segura. Es la gente de una cierta edad, la que con más frecuencia sufre el acoso de navajeros y de hijos de puta. Son un objetivo fácil y todos llevan móvil y algo de dinero. Sería un tanto fácil que podrían apuntarse las "fuerzas de seguridad del estado".
 
En el terreno sanitario también aparecen beneficios para todos. Por un lado, tener una ambulancia cerca del lugar evitaría a los sanitarios tener que ir de un sitio a otro buscando gente en estado etílico, y por otro, ofrecerían un servicio más rápido y, por lo tanto, más eficaz.
 
Beneficios de tipo moral: A ciertas horas, en los bares y en las discotecas no hay más que borrachos, drogadictos y salidos. Gente que tiene los vicios más duros y que busca los placeres más prohibidos. Sin ir más lejos, como yo y mis amigos hemos sido siempre: una mala influencia, se mire como se mire. Cualquiera que nos conozca sabe que cuanto más tiempo aguanten los chavales lejos, pues mejor.
 
En el tan traído y llevado asunto de la limpieza, igualmente sólo hay ventajas: La mierda junta se barre mejor que la mierda dispersa (que no venga ningún facha y me translade esta frase a los aspectos policiales). Incluso iría más lejos: con unos contenedores para reciclar (con una estética adecuada al entorno, por supuesto) se podría dar la vuelta a la situación por completo. Lo que no recogieran los menos comprometidos o los más borrachos, estaría a huevo para una brigada de limpieza: todo en una misma plaza y a la misma hora. Mejor, imposible.
 
Otro beneficio importante a tener en cuenta, es que es una de las pocas oportunidades que tienen, esos que en el futuro serán quienes manejen los hilos de la sociedad, de estar juntos en una situación activa de relación con los demás, siendo parte implicada en lo que ocurre, y sin ser simples testigos de lo que hacen otros (me refiero al fútbol, al cine y a todo tipo de espéctaculos, en los que la participación es prácticamente nula). Eso ya lo hacen en casa viendo la televisión, en las aulas, donde la asignatura creación no existe, o siguiendo las pautas de diversiones virtuales y solitarias, que anulan la iniciativa y la individualidad, alejan la realidad y hacen la vida más ajena.
 
¿No debería ser el centro de las ciudades de todos, y no de unos pocos vecinos. Un lugar donde reunirse y encontrarse los ciudadanos en tiendas, bares, museos, parques, discotecas, botellones y todo tipo de servicios públicos, tanto de día como de noche sin molestar a nadie o, en todo caso, que aquellos que fueran molestados fueran conscientes de que no tienen al lado un aeropuerto, o las vías del tren, o una autopista, o una central nuclear, o una fábrica humeante, o un vertedero o cualquier tipo de molestia con la que la mayoría de los habitantes del planeta convivimos a diario, y no sólo los fines de semana?
 
 
Autor: Roberto Iniesta (Extremoduro)
En relación a la entrada de blog anterior encontré tambien un pequeño resumen describiendo lo que el anterior expresaba de una forma mas sencilla y clara, por lo que a continuación paso a exponerlo en las siguientes lineas.
 
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La delirante lucha contra el terrorismo
 
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Un excelente artículo publicado en "Sin Permiso" -versión electrónica- el pasado 23 de diciembre da pie a hacer algunas consideraciones sobre el actual modelo de lucha antiterrorista. El artículo en cuestión se titula "El macroproceso 18/98 y la peligrosa normalización de la excepción, y está firmado por Jaume Asens (colegio de Abogados de Barcelona) y Gerardo Pisarello (profesor de Derecho Constitucional) y se extiende en comentarios sobre la sentencia de la Audiencia Nacional en el Sumario 18/98, con la crítica general de fondo de la restricción de libertades que está suponiendo la actual lucha contra el terrorismo. Al comienzo del artículo se menciona una sentencia del Tribunal Constitucional de 1995, que deja sentado que "la manifestación pública, en términos de elogio o exaltación, de un apoyo o solidaridad moral o ideológica con determinadas acciones delictivas, no puede ser confundida con tales actividades" (STC 42/95).

Hace unos días la prensa nos informaba de que una de las condenadas lo había sido por manifestar públicamente que el atentado de la T-4 era una respuesta de ETA a la política del gobierno. Pues bien, en el marco de la sentencia, se entiende que estas declaraciones suponen una justificación del atentado. El silogismo es preocupante. Si lo trasladamos a otro caso bastante más grave de terrorismo, como son los atentados del 11-M, quien quiera que defienda que esos atentados tuvieron que ver con la ocupación de Iraq, se verá, con el mismo razonamiento, acusado de justificar la masacre del 11-M.

La lógica es del todo absurda, y unos ejemplos nos ayudan a calibrar de qué estamos hablando. El pasado 23 de diciembre, el diario "Público" destacaba unas declaraciones del general de marines Doug Stone. Dice Stone: "Si detienes sin razón a 150 personas en un pueblo, acabas de crear 150 pequeños terroristas". Stone, que tiene a su cargo 30.000 presos iraquíes "y es consciente de que muchos de ellos hace tiempo que deberían haber abandonado las celdas", parece "comprender" que el terrorismo pueda estar causado por la aplicación injusta de medidas. En la lógica de la sentencia 18/98, y en la lógica más general que se va adueñando del actual modelo de lucha contra el terrorismo, unas declaraciones como éstas le sitúan a uno en el "entorno" del terrorismo. Naturalmente, si no tienes el blindaje de un general de marines, porque si eres de los que critica la guerra, declaraciones como éstas te sitúan en un pantanoso terreno que suele denominarse "entorno" del terrorismo, muy cerca de esa figura jurídica tan elástica de "colaboración con banda armada".

En otro artículo publicado en "El País" el pasado 21 de diciembre, Rafael Domínguez Martín dice que "la desigualdad genera inestabilidad social y política". ¿Qué es eso de la "inestabilidad"? ¿Querrá decir algo parecido a que puede que haya violencia si hay desigualdad? ¿Y eso no es justificar la violencia en la nueva doctrina antiterrorista? En su libro "Hegemonía o supervivencia", Noam Chomsky aporta dos citas interesantes: el Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos considera que el seguimiento del modelo neoliberal arrastrará un incremento de la violencia y el terrorismo en el futuro en todo el mundo. Por otro lado, el Mando Especial (planificadores militares estadounidenses) prevé que la globalización seguirá incrementando la distancia entre los que tienen y los que no tienen, y que este hecho provocará un aumento del malestar y de la violencia entre los que no tienen. Nuevamente, desde el punto de vista de la sentencia 18/98, encontraríamos en estas previsiones una justificación del terrorismo. ¿O quizás es que las mismas cosas dichas por un general estadounidense o por un miembro de los servicios de inteligencia, constituyen un análisis objetivo, pero dichas por un activista se interpretan como justificación de acciones terroristas?

Hemos podido ver uno de tantos casos sangrantes en esta sentencia en la condena de Sabino Ormazabal a nueve años por colaboración con ETA. Uno alucina si lee la entrevista que el pasado 27 de diciembre publicaba el diario "Público". Ormazabal declara que está en contra de ETA y que defiende el camino de la no violencia. Como quiera que es un defensor de la desobediencia civil y ETA ha hablado de esto últimamente, la sentencia considera que la desobediencia civil que practica de la Fundación Joxemi Zumalabe, a la que pertenece Sabino Ormazabal, está a las órdenes de ETA. Y se han quedado tan anchos…

En el mismo diario, el día 28 de diciembre Javier Sádaba se declara amigo de Ormazabal y de algún otro condenado. La misma lógica perversa debería declarar a Sádaba como otro miembro del "entorno" de ETA. Y como a mí me cae bien Javier Sádaba, y, aunque no gozo de su amistad, he intercambiado con él algunas comunicaciones, podemos estirar un poco más la cuerda (parece que de eso se trata) y considerar que yo también estoy relacionado, como también lo estará cualquiera que se relacione conmigo, y así sucesivamente…

La lógica es simplemente delirante. Hace unos años, un matemático demostró que era posible establecer una relación entre dos habitantes cualesquiera del planeta en no más de siete eslabones. Si hacemos bastante más pequeña la escala, como puede ser considerar nuestro país, ¿pueden ustedes imaginar cuántos eslabones pueden hacer falta para relacionarnos a cualquier de nosotros con un miembro de ETA? No creo que hagan falta la mitad de los siete que son necesarios, como máximo, para relacionar a dos habitantes del planeta, por alejados que estén sus países, sus ambientes o sus idiomas.

El modelo de justicia imperante, tanto en España como en Estados Unidos (ya se sabe que aquí copiamos estupendamente lo peor del imperio), es para echarse a temblar. No sabemos si el terrorismo puede acabar con la democracia, pero si estamos viendo ya que la lucha contra el terrorismo es perfectamente capaz de hacerlo.

 

Escrito por: Pedro López López

Enlace: www.rebelion.org

 

El macroproceso 18/98 y la peligrosa normalización de la excepción

Las reacciones mayoritarias ante la sentencia de la Audiencia Nacional en el Sumario 18/98 constituyen un preocupante síntoma de degradación cívica. Ni en los momentos de máxima violencia de ETA, en los años 70 y 80, se había consentido de manera tan laxa la restricción de libertades políticas como instrumento de "lucha contra el terrorismo". Los intentos gubernamentales para disolver HB generaron un amplio rechazo ciudadano y no encontraron alguno en los tribunales de justicia. En una sentencia de 1995, Tribunal Constitucional dejó sentado que "la manifestación pública, en términos de elogio o exaltación, de un apoyo o solidaridad moral o ideológica con determinadas acciones delictivas, no puede ser confundida con tales actividades" (STC 42/95). Hasta el ínclito Pedro J. Ramírez llegó a publicar en 1998 un editorial en el que, a propósito del cierre de Egin, recordaba con tono solemne que "delinquen las personas, no las rotativas".

Pues bien, en los últimos años, este sentido común se ha alterado de manera significativa. Una parte considerable de la ciudadanía ha asumido con indiferencia, cuando no con entusiasmo, los estropicios legislativos, judiciales o policiales cometidos contra la izquierda abertzale en Euskadi y, de modo más general, contra todo lo que pueda oler a nacionalismo periférico o a independentismo.

En este proceso de neutralización del sentido garantista colectivo, el impulso de la Ley de Partidos de 2002 ha desempeñado un papel central. Su objetivo, precisamente, era obtener por una vía política "sencilla" lo que las garantías jurisdiccionales no habían permitido conseguir a golpe de simples prejuicios o de deducciones apresuradas. Así, a pesar de la letanía formal según la cual "en un Estado democrático se pueden defender todas las ideas", se aceptó sin escándalo que la resistencia a "condenar" un acto terrorista en los mismos términos exigidos por los partidos mayoritarios permitiera la ilegalización de formaciones políticas con significativa implantación social. A diferencia de lo ocurrido algunos años atrás, los medios de comunicación, los partidos mayoritarios y una parte considerable de los juristas e intelectuales "progresistas" mantuvieron un clamoroso silencio e incluso celebraron la "sensatez" de la medida.

A partir de entonces, la pendiente resbaladiza del recorte de libertades civiles y políticos quedó expedita. Toda disidencia respecto de la manera "oficial" de entender la identidad nacional del Estado, sobre todo si se hacía desde premisas pluralistas o que pusieran en entredicho los lugares comunes del nacionalismo español, pasó a considerarse sospechosa de servir a los intereses del terrorismo y susceptible, por tanto, de ser ilegalizada. A partir de forzadas argumentaciones siempre ligadas a la "lucha contra el terrorismo", se cerraron periódicos, se prohibieron agrupaciones electorales, se introdujeron delitos de opinión en el Código Penal y hasta se amenazó con encarcelar a un Lehendakari por convocar una consulta sobre el propio autogobierno.

En un contexto así, el kafkiano laberinto del que forma parte el Sumario 18/98 se inscribe en una cultura de la excepción que ha ido imponiéndose de manera persistente a lo largo de la última década y que culmina el modus operandi anti-garantista utilizado por el juez Baltasar Garzón en sus ataques al llamado "entorno de ETA".

Documentos incompletos, pruebas perdidas, actuaciones abiertamente parciales por parte de la Audiencia Nacional y unas piezas de convicción consistentes en más de 200.000 folios facilitados a la defensa una semana antes del juicio, constituyen sólo algunos elementos de un proceso que no tenía como objetivo investigar un hecho criminal concreto sino desentrañar la fenomenología de una organización armada en todas sus dimensiones políticas y sociales.

 

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La tesis que avala la sentencia de la Audiencia Nacional es ya conocida: todos los grupos ligados a la denominada izquierda abertzale -el movimiento independentista vasco, en su más amplio sentido- son, o están destinados a ser, "apéndices" de la estructura de ETA. Han sido creados, "fagocitados" o "colonizados" por ella y responden a sus directrices.

Para corroborar esa hipótesis resultó fundamental una nueva formulación tanto de los métodos de investigación como del valor de las pruebas que superara ciertas rigideces garantistas del marco procesal. En ese contexto, no resulta extraño que el proceso se transformara en un gigante en continua expansión destinado a ilegalizar y clausurar, bajo la acusación de pertenencia o colaboración con banda armada, todo aquello que se encontraba por delante.

El macrosumario acabó engullendo tres medios de comunicación –Egin, Ardi Beltza y Euskaldunon Egunkaria–, algunas empresas –entre ellas Orai SA, editora de los medios clausurados–, y diversas organizaciones políticas, entre las que destacan las juveniles Jarrai-Haika-Segi, las Gestoras pro Amnistía, Udalbitza –una institución creada por los electos municipales– la red de escuelas de alfabetización y euskera para adultos –AEK y Galgakara– o la Fundación Josemi Zumalabe, una entidad con reconocidas credenciales pacifistas, antimilitaristas y de defensa de la no-violencia, que impulsaba el debate y coordinación entre los diferentes movimientos sociales vascos.

A la mayoría de imputados en dichos sumarios no se les achaca haber cometido ningún atentado o delito concreto, sino tan solo su participación laboral, política o social en alguna de estas entidades. La investigación, de hecho, versó más sobre la biografía de los acusados que sobre un delito concreto. La prueba se sustenta básicamente en las valoraciones policiales que, elevadas de golpe a la categoría de "razonamiento jurídico", se han convertido en el presupuesto de la actual condena de 46 personas.

En el caso de la Fundación Zumalabe, nueve miembros de su Patronato, algunos de ellos ligados a una tradición libertaria situada en las antípodas del mundo abertzale, fueron detenidos y acusados de colaboración con banda armada. El único argumento esgrimido por la Fiscalía fue que su defensa de la desobediencia civil también aparecía en los boletines internos de ETA. De ese modo, ha tomado cuerpo lo que a los ojos de cualquier mortal parecería algo imposible: el terrorista que no sabe que lo es o el miembro de ETA que ni siquiera es abertzale.

Hasta ahora, para ser considerado miembro o colaborador de ETA era necesario tener relación directa con la organización armada, de acuerdo con la doctrina asentada por la sentencia del Tribunal Constitucional 199/87. No obstante, la puesta al día de las tesis garzonianas hacen que resulte suficiente que una acción política o social se considere "ayuda" a los "fines" de ETA –comenzando por la independencia– para que pueda considerarse un delito de terrorismo.

Tratar el "entorno de ETA" como si fueran "las entrañas de ETA" es adentrarse en un peligroso camino en el que las fronteras entre el disidente y el terrorista, el inocente y el culpable, se difuminan de modo inevitable. De ese modo, la "lucha contra el terrorismo" se convierte en un verdadero acto de guerra, regido por normas excepcionales, que tiende a consolidar un Derecho Penal de autor inspirado en una antigua y nunca apagada tentación totalitaria: la idea de que debe castigarse no por lo que se ha hecho sino por lo que se es.

Un Estado de derecho digno de ese nombre no puede permitirse esta renuncia. La persecución de personas u organizaciones que, sin recurrir a la violencia, cuestionan aspectos esenciales del orden constitucional, constituye en realidad una derrota del Estado de derecho y una victoria del terrorismo. Contemplada con la gravedad que el caso merece, la Sentencia del Sumario 18/98 viene a desatar los fantasmas evocados por el viejo poema de Brecht: primero les tocó a unos, luego a los otros, y después a mi, pero ya era tarde. Ojalá que la advertencia alcance también a quienes hoy aplauden o simplemente miran hacia otro lado.

 

Escrito por:

Jaume Asens es miembro de la Comisión de Defensa del Colegio de Abogados de Barcelona. Gerardo Pisarello es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona.

Enlace: www.sinpermiso.info