Archivos para noviembre, 2009

Terrorista el que me critique

Publicado: 25 noviembre, 2009 en Otros...

Terrorista el que me critique


Todo empezó con la doctrina del entorno de ETA: asesino no es
solamente el que asesina, sino también el que no condena el asesinato.
Se le dio otra vuelta de tuerca para que asesino no fuera solamente el
que asesina y el que no condena el asesinato, sino también el que
comparte las ideas del asesino. Los objetivos políticos no asesinan,
pero están contaminados por el asesino que los defiende; pueden
perseguirse porque han dejado de ser ideas para convertirse en
instrumentos de la banda. Ejemplo: cuando el PNV se manifestó junto a
los
batasunos para criticar la última detención de Otegui y
compañía, Rubalcaba no se molestó en rebatir argumentos; le bastó con
señalar que el PNV coincidía con ETA para descalificar las protestas.
Hasta ahora esta estrategia retórica no se sostenía fuera del ámbito
para el que se había creado. Pero la crisis del
Alakrana y la
penúltima pelea a cuenta del sistema de escuchas Sitel nos han
permitido descubrir el enorme potencial de esta estrategia aplicada a
otros asuntos.
El País titulaba el jueves: “Un mafioso ruso
pide anular escuchas del Sitel con los argumentos del PP”, de donde se
deducía que los argumentos del PP eran despreciables porque
despreciable era el mafioso que los había utilizado. El día anterior,
recién liberado el
Alakrana, hubo una sesión de control al
Gobierno, en la que se criticó la gestión de la crisis. En este caso
fue la vicepresidente De la Vega quien prefirió recurrir al argumento
de marras antes que molestarse en dar explicaciones. Acusó al PP de
ponerse al lado de los piratas y se quedó tan ancha. Así que ya sabes:
si se te ocurre criticar algún aspecto de este artículo eres un
machista, un homófobo y un terrorista. islámico.

Autor: Antonio Orejudo
Fuente: http://blogs.publico.es/ruidodefondo

Herensuge

Herensuge es el nombre del dragón vasco más famoso. Dentro de la mitología de Euskal Herria, estas criaturas fabulosas no son demasiado comunes. A veces se le confunde con Sugaar, pero el mito de Herensuge es mucho más antiguo y arraigado entre los vascos. Se le atribuye una genialidad diabólica, destructiva. Se le representa generalmente como un dragón o como una gran serpiente de siete cabezas aunque hay relatos en los que se la describe con solo una (de ahí la confusión).

Es representado como un espíritu demoniaco y destructivo que volaba dejando un rastro de fuego, y haciendo un sonido aterrador. Se alimentaba de caballos, burros y resto de nimales que pastaban por las montañas vascas, y a veces raptaba seres humanos y los ahogaba, se los comía o, simplemente, los hacía enloquecer.

Herensuge es conocido por muchos nombres, variando según la región, de este modo, en Game es conocido como Errensugue; como Erensugue y Edersugue en Sara y Zugarramurdi; Herainsugue, Herensugue y Lerensugue en Ezpeleta, Ainhoa y Tardets; Egansuge en Renteria; Edaansugue en Renteria y Uhart-Mixe; Iraunsugue en Ataún; Ersuge en Otxandiano; Sierpe en Zubiri y Lekeitio; Hensuge en Liguinaga; Edeinsuge en Doneztebiri; Iguensugue en Zaldivia; y Dragoi en Mondragón.


A partir de la Edad Media, su figura se cristianiza y empieza a ser relacionada con el diablo. De este modo, mitología vasca y religión cristiana se funden en la leyenda de Don Teodosio de Goñi, en el siglo VIII. muy parecida a la de San Jorge y el Dragón, tan conocida en Cataluña.

Esta dice que, Don Teodosio de Goñi, el cual era un caballero que volvía victorioso de una guerra, se encontró con el demonio disfrazado de ermitaño. Éste le dijo que, en su ausencia, su mujer le había sido infiel. Al llegar a su casa mató a su padre y a su madre que estaban durmiendo en su cama porque les confundió con su propia mujer y un amante.

Cuando se dio cuenta de su error se encaminó hacia Roma para que fuese el Papa quien le absuelviese de tan terrible culpa. Éste le impuso como penitencia vagar errante arrastrando una pesada cruz al hombro, llevando también una argolla colgada al cuello y cadenas en su cintura.

Volviendo a su tierra desde Roma, pasó cerca de una cueva y allí se encontró con una muchacha que estaba llorando. Al preguntarle qué le pasaba, la chica le contestó que le había tocado en suerte ser comida ese día por Herensuge, por el bien de su pueblo.

El valeroso caballero se ofreció a ocupar su lugar y luchar con el dragón, pero apenas tenía fuerzas después de acarrear hasta allí su penitencia. Cuando estaba a punto de desfallecer y ser comido por Herensuge, invocó a San Miguel Arcángel y le suplicó que le ayudara. Éste bajó del cielo y mató a Herensuge con su espada de fuego. También rompió las cadenas del caballero y le perdonó su pecado.

Desde ese día, según cuenta la leyenda, se alza en aquel lugar el santuario de San Miguel in Excelsis (Sierra de Aralar, Navarra).

Se dice tambien que, vencido para siempre desde hace siglos, Herensuge dormita bajo el trazado del Plazaola. A medio camino entre Pamplona y San Sebastián, su cuerpo reposa entre dos inmensos valles: al oeste, Aralar, y al este, Ultzama.


Otra de las leyendas narra que cerca de Ahuski hay una cueva llamada Azalegui donde vivía Hensugue. Se dice que con su aliento atraía el ganado del monte y se lo comía. Harto de que eso ocurriera, uno de los hijos del conde de Zaro lo mató. Para ello despellejó a un toro y lo rellenó de fósforos y pólvora, lo cosió y lo cargo encima de su caballo hasta la puerta de la cueva donde estaba Hensugue. Para llamar su atención comenzó a silbar y cuando este se asomó a la boca de la cueva le arrojo el toro. La serpiente con su aliento atrajo al "supuesto toro" y lo engulló. Al momento Hensugue comenzó a arder y salió volando por los aires. El conde no podía creer lo que sus ojos veían y se montó muy asustado en el caballo para salir corriendo, pero siguió divisando el vuelo de la serpiente en llamas. A su paso fue quemando y segando con su cola todos las puntas de las hayas del bosque de Itze "Arbailles" hasta llegar a Itxasgorrieta donde se hundió en el mar. Dicen que nunca más se volvió a ver a Hensugue, pero el conde murió del susto.

Otra de las historias que se cuentan, ambientada en Mondragón, dice que quién lo mató fue un herrero, harto de sufrir los ataques de Herensuge, forjó una barra de hierro y con ella acabó con el dragón.

Fuentes: www.linkmesh.com // http://agora.ya.com // http://cabalayka.blogspot.com // http://entremundos.iespana.es // www.euskomedia.org